
EXPOSICIÓN DEL MAESTRO EDUARDO KINGMAN EN EL CENTRO
CULTURAL DE LA PUCE
- ¿Y como es un día
suyo?
- Me levanto tarde, desayuno, atiendo a mis pericos,
al perro y al gato.
Después reviso apuntes hasta al mediodía.
Almuerzo, y a eso de las cuatro de la tarde, cuando me
llega LA HORA DEL ANGEL
suelo comenzar a dibujar y bocetar.
(Entrevista de Rodrigo Villacís
Molina al Maestro Eduardo Kingman, realizada el 25
de febrero de 1980, para “El Comercio”)
La creatividad de Eduardo Kingman,
sigue estando VIVA, compartida por una generación irrepetible. En
el pensamiento con el que trazó la piel arquitectónica
de sus dibujos: personajes que mojan sus dedos en el
inconfundible testimonio de su marginación, guiños
de ternura, encuentros en los que se deja de vivir, para
vivir más; niños que tienen en la mano
un pincel invisible, como canicas toltecas de la esperanza,
para que puedan pintar también ellos como sienten
la tierra-patria, la que el artista sintió que
podía llegar.
Abordamos desde el dibujo, analizando
e interpretando estas fronteras como pieles que individualizan
La Geografía
de las formas, hasta llegar a la emoción de las
claves de su pensamiento.
Dibujar, es una forma de pensar,
un sistema de expresarse, una “lengua” sin palabras, y como lengua,
instrumento para hablar sin hablar, o si se quiere, para
hablar con otra gramática, leyes establecidas
para comunicar y darle soporte estético.
Es precisamente el abandono del
objeto y la penetración
en el sujeto para mostrar la idea, la base de este trabajo,
que nos ha impulsado a penetrar en este mundo de apuntes,
bocetos y dibujos.
Intentamos, pues, ir más allá de los objetos
y descubrir las tensiones e ideas que yacían en
su forma de pensar, que obligan a recordar, además
implican la idea de que pensemos y escribamos a través
de las imágenes que nos quedaron.
La forma al servicio de la idea
está perfectamente
resuelta, el dibujo tiene una fuerte carga social, a
la vez que plástica. Y este artista, no solo supo
hablarnos con las manos. No pretendió desfigurar
o desmaterializar el arte, el proceso es el contrario:
buscó traer a la realidad, hacer presente y visible
algo que se considera que pertenece únicamente
al espíritu.
Este trabajo de investigación
trata de cumplir con tres objetivos:
1. Instaurar el reino del dibujo como una parte integral
del trabajo de un artista que se fundamentó en él
para llegar a dar forma a su Soledad.
2. En segundo lugar, que el espectador
tome conciencia de que antes que la imagen se vuelva
mágica en
colores, hay una serie de líneas, puntos, límites
y señales que sirven para “atrapar” las
ideas de la realidad, es como el alma de las cosas.
3. Y por último, descubrir como manejó Eduardo
Kingman la síntesis de sus percepciones creando
un sistema activo de representación que llamamos
Arte.
La Soledad que buscó Eduardo Kingman la encontró en
una Posada, una soledad que nada tiene que ver con la
que destruye porque aparece inesperadamente o a traición,
por algún ángulo oscuro de la propia realidad
o de nuestra memoria. Tampoco es la tierra injusta que
busca amigos e ignorados amantes para desbocarse.
Es la Soledad necesaria para ser uno-mismo. Para crear
Para que no se desdibuje el horizonte
De quien no alardea lo que va a hacer,
sino calla ante lo que ha hecho.
Es… La Posada de la Soledad.
Dr. José Carlos Arias |