Juan
Secaira. (Quito) Poeta,
narrador y ensayista. Licenciado en Comunicación
y Literatura por la Pontificia Universidad Católica
del Ecuador, trabaja como editor, profesor y articulista.
Ha
publicado un texto de redacción, 2005; el
libro Obsesiones urbanas,
ensayo crítico sobre la obra narrativa de
Humberto Salvador, editorial El tábano, 2007,
y el poemario Construcción del vacío,
editorial Sarasvati, 2009, Nueva York, mención
especial del premio de poesía Ángel
Miguel Pozanco 2008 (España). Un cuento suyo
fue uno de los ganadores del Primer Concurso Nacional
de Cuento y Relato 2008, organizado por el Taller
Cultural Retorno, y se publicó en el libro El
premio. En el
2008 se adjudicó un accésit en el concurso
de poesía organizado por la revista española Katharsis,
por su poemario Naturalmente preso.
Fue uno
de los escritores premiados en el Primer
Concurso Nacional de Poesía EL RETORNO 2009,
cuyos textos fueron publicados en el libro Trayecto
cero.
De
su libro Obsesiones urbanas se
ha escrito: “Un análisis profundo de
la estructura narrativa, manejo del tiempo y la naturaleza
de los espacios” (Diario Hoy).
“El
libro nos muestra vida y obra de un escritor que
tenemos que rescatar y darle el sitio que merece
en nuestras letras” (Revista El quirófano).
“Con
atención minuciosa, el autor (Secaira) se
desplaza por el universo narrativo de Salvador” (Diario El
Comercio).
Extractos
de comentarios acerca del poemario Construcción
del vacío
Las
palabras ya no nombran
Diario
Hoy
Juan Secaira Velástegui (Quito, 1971) entra en
el ámbito de la nueva poesía ecuatoriana
con paso firme gracias a Construcción del vacío
(Ediciones Sarasvati, NY, 2009), un pequeño libro,
bien escrito, sólido, amargo, desilusionado, con
alguno que otro resquicio de esperanza.
Quisiéramos que la juventud cante a la vida, la
ensalce en su poesía, nos diga de su belleza y
sus múltiples atractivos. Pero no siempre el espíritu
y la sensibilidad de los poetas están dispuestos
a elaborar discursos sobre la felicidad, pues la existencia,
con todos sus tremendos avatares, pasa tempranamente
por el tamiz de su creatividad y deja unos residuos amargos
con los que el poeta tiene que levantar su obra.
Y lo hace desde el polvo de la urbe/ siniestro y absorbente,
desde la devastación y la nada. Lo hace sin fe.
Por eso mismo Secaira escribe esa frase que da título
a estas líneas y que es parte del poema "¿Sentido?".
Si lo incierto alcanza al lenguaje, que es el solo instrumento
que podría salvar del naufragio, también
la poesía se vuelve objeto de duda. Por ello,
el escritor introduce la vacilación desde el título
del poema "¿Qué queda entonces?".
Casi nada, o tal vez una suerte de engaño.
Los griegos hablaban de la catarsis producida por la
tragedia, de ese lavado del alma, que la purificaba luego
del paso devastador del destino y sus furias desencadenadas.
Pienso que es una imagen válida. En este caso,
el autor -entendido como yo lírico- lava de su
corazón y su memoria el drama cotidiano, toda
la oscura carga de amores y desamores, búsquedas
y desencuentros, y sale a horadar en el futuro incierto,
con una brizna de algo semejante al optimismo.
Palabras
de Jorge Dávila Vásquez
Construcción
del vacío,
primer poemario de Secaira, es una construcción
con tres esquinas de plenitud: las reflexiones de
un yo sobre sí mismo, de un yo en diálogo
con un tú elusivo y problemático, y
de una voz neutra que reflexiona, despersonalizada,
sobre la naturaleza del mundo. En medio de estas
esquinas se insinúa el vacío poético
que acecha el autor, con una poesía de raíz
reflexiva y que inicia el camino de una promisoria
obra literaria, en la que empieza revisando el alcance
de las palabras, tarea implícita en su sugerente
estudio previo sobre la narrativa de Humberto Salvador.
Lo dicen sus versos: “Las palabras ya no nombran,
acusan / ya no significan, mienten/ ya no son poesía,
norman”. Y al evidenciarlo, Secaira nombra,
significa, hace poesía.
Palabras
de Leonardo
Valencia